¿Por qué se usan sulfonilureas para tratar diabetes tipo 2?

Las sulfonilureas son medicamentos que aumentan la secreción de insulina endógena. Tienen a su vez un efecto más a largo plazo que consiste en fomentar la formación de nuevos receptores de insulina o bien aumentar la sensibilidad de los ya existentes.

Algunos fármacos dentro de este grupo terapéutico son la clorpropamida, la glibenclamida, la glipizida, la glicazida, la gliquidona, la glisentida y la glimepirida.

Las dosis máximas y la duración de acción varían para cada fármaco y la disminución del porcentaje de hemoglobina glicosilada en el primer escalón terapéutico (HbA1c 6,5-8,5%) es del 1,5%.

 

Tabla comparativa de las distintas sulfonilureas.

 

Dentro del grupo terapéutico de las sulfonilureas hay dos de ellas que presentan preferencia en su uso por la comunidad médica. Estas son:

  • Glibenclamida (fármaco de referencia)
    • Duración de acción apropiada
    • Margen terapéutico amplio
    • Interacción con otros medicamentos menor
  • Clorpropamida
    • Bajo coste
    • Potente efecto hipoglucemiante
    • Experiencia de uso

Los medicamentos de marca comercializados en España más conocidos de los derivados de sulfonilureas son:

  • Amaryl (glimepirida)
  • Diamicron (glicazida)
  • Daonil (glibenclamida)
  • Minodiab (glipizida)
  • Roname (glimepirida)

 

Diamicron es una sulfonilurea de referencia

 

¿Cuándo se escogen como tratamiento para la diabetes tipo 2?

 

Las sulfonilureas son la primera alternativa al tratamiento con metformina en el primer escalón terapéutico. En este escalón terapéutico se recomienda escoger glicazida de liberación prolongada o glimepirida y no se recomienda la elección de glibenclamida o clorpropamida.

En el segundo escalón terapéutico se recomienda la asociación de metformina con sulfonilureas. Esta combinación es la más estudiada y está demostrada su eficacia y seguridad.

En el tercer escalón terapéutico ya gana mayor peso el tratamiento con insulina ya que se hace evidente el mal control metabólico del paciente. Por tanto, solo se valora la triple terapia oral en pacientes si hay contraindicación con la insulina. En adultos, la triple terapia oral más estudiada es metformina, sulfonilureas y glitazona. Para pacientes mayores de 80 años, se preferiría la combinación de metformina, sulfonilureas y iDPP-4.

 

¿Cuáles son los efectos adversos más frecuentes?

 

El efecto adverso más frecuentes y que limita el uso de las sulfonilureas es la hipoglucemia. Sin duda, este es el efecto adverso más frecuente. Es potenciada en las siguientes situaciones:

  • Variaciones en los horarios de las comidas
  • Sensible a alteraciones en la dieta.
  • Actividad física intensa o prolongada
  • Ingesta de alcohol
  • Asociación con otros fármacos hipoglucemiantes.
  • Insuficiencia renal.

Habitualmente un 20% de los pacientes no responde bien al tratamiento inicial con sulfonilureas y tienen que recurrir a otros fármacos. De los que siguen con el tratamiento un 5% adicional cada año no conseguirá mantener los niveles de glucosa óptimos y le sucederá igual.

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