¿Qué es el síndrome diabético hiperosmolar?

El síndrome diabético hiperosmolar es una complicación derivada de la diabetes mellitus tipo 2 que siempre se manifiesta con unos niveles de glucosa muy altos y sin presencia de cuerpos cetónicos. El resultado puede ser fatal por lo que se requiere ingreso hospitalario cuando se desencadena ya que los síntomas clínicos no siempre se manifiestan de antemano.

 

¿Cuál es el origen del síndrome diabético hiperosmolar?

 

Lo más frecuente es que el desencadenante sea una diabetes mellitus tipo 2 no diagnosticada aunque puede ser debido también a los siguientes motivos:

  • Infección aguda (ej: neumonía, infarto de miocardio, accidente cardiovascular) aunque también puede venir fomentado por una patología de base
  • Medicamentos como los diuréticos (ej: hidroclorotiazida y clortalidona)
  • Diagnóstico de diabetes correcta pero mala adherencia al tratamiento

 

¿Qué síntomas se pueden experimentar?

 

Los síntomas más frecuentes en esta situación son:

  • Nivel de azúcar en sangre superior a 600 mg/dl
  • Deshidratación extrema
    • Llega a niveles excesivos, acompañado de xerosis bucal, mareos y naúseas
  • Mayor frecuencia en las micciones
    • Si se ingiere agua suficiente se experimenta glucosuria, por lo que se aprecia una orina muy oscura
  • Fiebre
  • Somnolencia
  • Pérdida de visión
  • Pérdida de consciencia o coma

Síntomas de una hiperglucemia

¿Qué tratamiento farmacológico se lleva a cabo en el síndrome diabético hiperosmolar?

 

El síndrome diabético hiperosmolar siempre requiere ingreso hospitalario. Suele presentarse con más frecuencia en pacientes adultos con patologías de base por lo que su tasa de mortalidad es del 10-20%.

La estabilización del paciente suele requerir más de 24 horas. A continuación, procedo a detallar las recomendaciones por parte de la ADA (American Diabetes Association). En este caso vamos a tratar de manera independiente (aunque se llevan a cabo de manera simultánea) el tratamiento de la deshidratación, la recuperación de electrolitos y la terapia con insulina.

  • Deshidratación y recuperación electrolítica
    • Usar 1 L de NaCL al 0,9% durante una hora para reemplazo de líquidos inicial
    • A partir de la primera hora debe ajustarse la velocidad para mantener un equilibrio electrolítico. Se reduce a 250-500 ml/ hora.
      • Niveles de Sodio: si son altos o normales se cambia por una solución NaCl al 0,45%.
      • Niveles de Potasio: el déficit de potasio es total por lo que debe incorporarse una vez valorada la función renal. Se recomienda 20-30 mEq/l cuando los valores del K sérico sean inferiores a 5,2 mEq/l.
    • Adicionar dextrosa a la solución i.v. cuando los valores de glucemia van bajando para empezar con la terapia de insulina. Se recomienda agregar dextrosa al 5% cuando la glucemia ha bajado de 300 mg/dl.
  • Terapia de insulina
    • Aunque no está determinado el comienzo de la terapia, se establece que debe ser después de la rehidratación y el equilibrio de los niveles de sodio y potasio.
    • La dosis inicial recomendada vía intravenosa es de 0,14 U/kg/hora.
    • La glucemia debería reducirse en 50-75 mg/dl cada hora, si no es así habría que aumentar dosis. Una vez nos aproximemos al rango de 250-300 mg/dl debemos ajustar dosis de insulina y dextrosa hasta haber solventado el resto de complicaciones metabólicas que hayan sucedido.

Una vez superado el proceso agudo se le propondrá al paciente un tratamiento crónico con insulina vía subcutánea. Normalmente se plantea un tratamiento combinado con insulinas de acción corta y de acción prolongada. Además, se le incide al paciente en que sea estricto con las pautas higiénico-dietéticas para no repetir dichos episodios.

 

¿Mejor prevenir o curar?

Se trata de una complicación muy grave con una tasa de letalidad significativa por lo que cualquier estrategia de prevención es preferible. Normalmente el detonante como he comentado con anterioridad es una diabetes mellitus tipo 2 no diagnosticada por lo que lo primero que hay que conocer son los síntomas de una hiperglucemia. Algunos de ellos son bastante perceptibles y nos pueden dar la señal de alarma para acudir al médico,

 

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